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El balón prisionero vuelve a Game Boy Advance con un nuevo juego de Bandai.
Japón es un mercado en el cual los deportes extraños o minoritarios encuentran su éxito, aunque bien es cierto que otras actividades deportivas como el baseball, el fútbol o el sumo continúan siendo la referencia del país. Aún así, hay deportes muy desconocidos en Occidente que allí arrasan, como el balón prisionero, un reclamo de gran popularidad en escuelas o videojuegos. Esta actividad, que ha sido llevada al mundo del ocio en varias ocasiones, sigue siendo uno de los deportes más divertidos a la hora de crear juegos o series de animación. Muchos recordarán aún a día de hoy la mítica serie "La Bola de Dan", la cual nos presentó este deporte, convirtiéndose en nuestro hobby durante meses. Por estas tierras el fenómeno de Dan no se mantuvo encendido demasiado tiempo, pero en Japón llegaron a salir incluso varios videojuegos (GameGear, Super Nintendo, Mega Drive). Con el tiempo, el balón prisionero ha vuelto de forma independiente al mundo de los juegos, por un lado en las consolas NeoGeo (previas adaptaciones arcade), y por otro con algunas compañías de videojuegos domésticos. La referencia más popular por estos lares es "Super Dodge Ball Advance", un juego de Atlus para Game Boy Advance que Ubisoft distribuyó en España acompañando al lanzamiento de la portátil de Nintendo. En esta ocasión volvemos a tener ante nosotros un juego de balón prisionero, aunque desarrollado por Bandai, quien vuelve a apoyarse en una licencia cargada de personajes, equipos, situaciones de interés, y diseños atractivos.
La historia no difiere demasiado del prototipo del cual parten muchos animes deportivos. Un equipo de chavales con todo tipo de miembros (desde el chulo, hasta el inteligente con gafas) intenta abrirse camino en las ligas escolares de balón prisionero. No es una tarea sencilla, puesto que existen mejores equipos, y nosotros quizá todavía no estamos preparados para arrasar con todos nuestros oponentes. De todas maneras, la práctica y el entrenamiento permitirá al equipo protagonista, con mucho esfuerzo, llegar a la competición mundial más importante de balón prisionero.
Un balonazo no hace daño
Todos aquellos que conozcan el anime de "La Bola de Dan", series de animación del estilo de "South Park" o películas como "Cuestión de Pelotas", sabrán a grandes rasgos cómo funciona el balón prisionero. Si bien la base en estas series suele ser la misma, por regla general siempre encontramos variaciones en las reglas que caracterizan a cada producto. En "Ganbare! Dodge Fighters" la mecánica principal se mantiene, es decir, debemos derribar a pelotazo limpio a los jugadores del equipo contrario. Pero hay novedades, entre ellas la más importante es que cada equipo puede sacar al campo a más de 11 jugadores, quienes no se repartirán por las bandas, sino que comenzarán dentro del propio terreno de juego. Esto es algo, sin duda, original, puesto que normalmente estábamos acostumbrados a juegos del género donde nuestro equipo contara con alrededor seis o siete jugadores, como máximo. La limitación a un reducido número de jugadores se debía a no perjudicar a la jugabilidad, ya que tener a tantos personajes en el campo podría ser algo complicado. Bandai ha preferido esta vez arriesgarse, llenar los campos de jugadores, y ofrecer unos controles más automáticos de lo normal. El resultado es un juego entretenido, pero en el cual se pierde algo de emoción e interactividad.
Cuando no tenemos el balón en nuestras manos moveremos a todo el equipo en bloque, en varias formaciones (en fila, haciendo un cuadro, alrededor de un jugador, etc), pero siempre en un sólo grupo. En anteriores productos del género podíamos mover a nuestro personaje preferido, mientras que los demás estarían controlados por la computadora (pudiendo cambiar de jugador cuando quisiéramos). Cada cual puede decidir su método preferido, pero esta nueva idea de Bandai, como hemos dicho, resta jugabilidad. En el momento en el que nos hagamos con la pelota las cosas cambiarán, sólo moveremos a quien tiene el balón, quedándose los demás alrededor suyo. Mientras estemos con el balón en las manos (y hasta terminarse el tiempo de control), podremos movernos por el campo, correr, saltar (unos saltos cortos e inútiles), pasar en largo, o disparar. Asimismo, cabe la posibilidad de realizar disparos especiales, o de cambiar la formación táctica del equipo. En último lugar, y volviendo al momento en el que no tengamos la pelota, podremos recepcionar en corto o saltar a por la pelota pulsando uno de los dos botones principales en el momento apropiado.
A nivel general, el juego cuenta con algunas reglas un tanto curiosas. Por ejemplo, y si tener más de 10 jugadores no fuera razón suficiente para alargar los enfrentamientos, durante un partido se podrán rescatar personajes. Es decir, que si uno de nuestros jugadores es eliminado, tendrá la oportunidad de volver al campo de juego eliminando a un miembro del equipo contrario. Tal regla provoca que, en vez de disparar directamente a los jugadores del otro lado, pasemos siempre primero a uno de nuestros eliminados, quienes esperan en las bandas para lanzar sus ataques. La mecánica se torna aburrida y poco adictiva, ya que sería absurdo perder turnos cuando tenemos jugadores eliminados a los que podemos recuperar. Por desgracia, la computadora tampoco es tonta, y aprovechará las situaciones para realizar similar acción. Así, los partidos se alargarán de manera innecesaria, y poco a poco iremos perdiendo las ganas de seguir avanzando.
Gráficos
Dejamos a un lado el apartado sonoro, puesto que no destaca especialmente, y tampoco hace gala de unas voces o unas canciones memorables. Nos centramos en los gráficos, de claro corte anime, a través de los cuales se nos presentan a todo tipo de jóvenes, de peinados variados, caras de distintos estilos, y personalidades múltiples. En este aspecto Bandai lo ha bordado, puesto que ha diseñado decenas y decenas de personajes, teniendo todos ellos pequeños ápices de personalidad que nos permiten diferenciarlos sin problemas. A la hora de jugar habrá más de 20 jugadores en pantalla, pero no observaremos ralentizaciones (sólo provocadas, por ejemplo en los tiros especiales) ni fallos gráficos aparentes. Asimismo, en el campo cada personaje tiene su diseño, diferenciándose no sólo en el pelo o la cara, sino también en el volumen de su cuerpo y en la forma estética del mismo. A destacar las animaciones de los jugadores, que cambiarán de mirada y expresión a razón de lo ocurrido en el campo. En último lugar mencionamos las ilustraciones de anime que aparecerán cuando realicemos tiros especiales de gran nivel.
Conclusión
Nos encontramos ante un juego de una licencia totalmente desconocida en nuestros lares, lo cual puede provocar que Bandai no se decida a lanzar el producto en tierras occidentales. No sería de extrañar, puesto que tampoco revoluciona el género del balón prisionero, pero a buen seguro entretendrá a quienes están cansados de los deportes tradicionales. Entre partido y partido podremos presenciar conversaciones y diálogos entre jugadores, y el no tener que ganar todos los partidos para ir avanzando (nosotros "escribiremos" la historia), se convierte en un pequeño atractivo para los menos expertos. Una buena compra para quien conozca la licencia, y una curiosidad si sois seguidores de juegos como "Super Dodge Ball", "Honoo no Doukyuuji: Dodge Danpei" (título original de "La Bola de Dan") o "Bakunetsu Dodge Ball Fighters".
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