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El famoso agente secreto acuático vuelve con una versión idéntica de su juego aparecido anteriormente en las 16 bits.
Hace ya mucho tiempo que dejamos atrás la época dorada de las consolas de 16 bits, pero ese periodo nos ha proporcionado una gran cantidad de héroes que poco a poco van volviendo a nuestras pantallas. En ocasiones con aventuras nuevas, otras veces con remakes a la altura de las nuevas tecnologías, y otras, como en el caso que nos ocupa ahora, con conversiones casi “píxel-perfect” del original.
James Pond apareció por primera vez en Amiga y Mega Drive, en un juego de plataformas sobre un pez-agente especial y sus aventuras en el fondo del mar. Algún tiempo después, y gracias a la popularidad que consiguió el personaje, apareció un segundo título que cambiaba totalmente el estilo de juego con la inclusión de una extraña armadura alargadora. Incluso llegó a aparecer una tercera parte, ambientada en la luna, y un divertidísimo juego de deportes muy alocados para terminar de explotar el carisma del personaje.
Es la segunda parte, aparecida en todo tipo de soportes desde C64 hasta Game Boy, pasando por Mega Drive o Super Nintendo, la que se ha llevado a Game Boy Advance tras aparecer el año pasado en Playstation. El juego conserva intacto el encanto de entonces pero… quizás lo conserva demasiado.
La historia del producto cuenta como un malvado doctor loco ha tomado la fábrica de juguetes de Papa Noel, y ha secuestrado a todos los duendes que trabajan con él. No contento con eso, les ha atado unas bombas y los ha escondido por los montones de salas de los que dispone la fábrica. Sólo el mejor agente secreto acuático, James Pond, puede llevar a cabo la peligrosa misión de recuperar a todos los duendes y eliminar a los grandes matones que siguen al científico y que hacen las veces de enemigos finales.
Jugabilidad
El desarrollo del juego es realmente clásico, incluso para la época en la cual apareció el producto. Tenemos la gran fábrica en el polo Norte, llena de puertas cerradas con candado. Cuando nos acerquemos a la primera se abrirá, permitiéndonos el paso a los niveles en sí. Estos se dividen en varias pantallas que tenemos que atravesar buscando los duendes. Una vez encontrados todos, deberemos buscar la salida para pasar al siguiente nivel. Unos cuantos más y volveremos a la fábrica, desde donde podremos acceder al próximo nivel. Cada dos puertas nos encontraremos con una especial, tras la cual nos espera un enorme jefe final. En total, tenemos 14 puertas por las que pasar hasta llegar al final del juego.
Las ayudas con las que contaremos para atravesar los niveles serán nuestra increíble capacidad de salto y la armadura especial que llevamos. Con ella, podremos estirarnos hacia arriba para agarrarnos a los techos, además de agacharnos y convertirnos en una especie de lata con la que será más fácil acabar con los enemigos saltando sobre ellos.
El punto más negativo del juego es sin duda alguna su elevadísima dificultad y la ausencia de una función para grabar partidas, ya que si bien tenemos passwords, estos nos devuelven a la fábrica, teniendo que pasarnos las puertas enteras y con tan sólo 3 vidas sin continuar. En definitiva, se trata de un plataformas adictivo, pero también complicado (como en los juegos de la época), por lo cual se recomienda paciencia para poder llegar hasta el final.
Gráficos
Un apartado discreto, ya que se trata exactamente del mismo juego aparecido en Mega Drive o Super Nintendo. Con todo no es realmente malo, puesto que el juego se mueve a toda velocidad por unos escenarios enormes, aunque algo vacíos.
Además, los decorados son de lo más variado, estando cada puerta ambientada en algún tema particular como son los juguetes, los deportes, los peluches o los coches. Los enemigos finales representan alguno de estos temas, teniendo que enfrentarnos a un oso gigante o a un coche de carreras asesino. Por su parte, James Pond vuelve a hacer gala de toda su carisma, con animaciones varias que harán recordar viejos tiempos a sus fans.
Música & Sonido
Si se pudiera calificar con una palabra la música que nos acompaña durante el juego, esta sería “alegre”. Lo malo es que si juntamos el aspecto colorido del juego y la música, a veces llega a empalagar un poco, incluso a los más pequeños. Al menos se han respetado las melodías originales, aunque a quienes gustan de ver remakes pulidos y mejorados respecto a la edición original, quizás esto no les termine de gustar.
Conclusión
Play It nos trae otro juego de calidad a bajo precio. Sin embargo, hay que avisar que se trata de un juego de hace bastante tiempo y que, aunque divertido, no aportará nada nuevo a los que ya lo hayan jugado en alguna de sus múltiples versiones. Además, la elevada dificultad no lo hace apto para todos los públicos, aunque realmente se trate de un juego destinado a los más pequeños a juzgar por su aspecto general. Al menos eso alarga la vida del juego, si bien puede llevarlo de la categoría de “desafiante” a la de “frustrante”.
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