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La versión para Xbox de Scrapland calienta motores.
Mercury Steam es un grupo de programación nacido de las cenizas de Rebel Act (como también lo es Digital Legends). Después de varios años en la sombra (aunque en el fondo no era tan sombra) demostraron al mundo con la idea de "Scrapland" que eran capaces de encandilar a una figura del mundillo del videojuego como American Mc Gee gracias a su creación. Así que el ex de Id Software y creador de "Alice" (además de estar trabajando en dos proyectos como "Oz" y "Grimm", basados, para variar, en cuentos clásicos) se encargó de acompañarles con consejos en el último trayecto del desarrollo, además de servir de cara a los medios para promocionar mejor el juego (American Mc Gee es un personaje bastante conocido fuera de nuestras fronteras, mientras que a Mercury Steam aún les quedaba un largo trecho por recorrer).
Historia
Este juego nos pone en la piel de D-Tritus, un robot “hecho a sí mismo”. D-Tritus aterriza en Scrapland, un planeta que antaño fue el más bonito del sistema solar, pero que sus anteriores habitantes, los babosos humanos, dejaron para el arrastre y el olvido. O eso creían, ya que de los restos y desperdicios que formaban la superficie del planeta se formaron ciudades enteras, gracias a unos robots que provenían del espacio exterior. Entre estas ciudades destaca Quimera, habitada por robots descendientes de antiguos robots-pirata, ahora convertidos en respetados banqueros, funcionarios, obispos, o periodistas.Uno de los grandes hallazgos en Quimera es la gran base de datos, una nave con el poder de resucitar a cualquier robot si tiene los datos necesarios para ello. Pero un mal día, al ser asesinado el arzobispo de Quimera, los habitantes descubren que sus datos han sido robados de la citada máquina. Además, hay restos biológicos en la operación, lo cual despierta el temor de que haya un terrible humano en la ciudad de los robots… Y D-Tritus, en su papel de periodista deberá investigar lo ocurrido.
El Juego
Definir "Scrapland" como juego es algo muy complicado. Pertenece a ese extraño género de videojuegos que no tienen género. Básicamente es una aventura en tercera persona, que no se ciñe al manejo del personaje en su labor de investigador (lo cual nos recuerda bastante a "Beyond Good & Evil"), sino que también nos permite el uso de naves, no sólo para manejarnos en la gran ciudad (en la que también podemos usar el transporte público) sino para participar en peleas, carreras varias, o cualquier tipo de competición. Por supuesto, nuestra nave será totalmente modificable, e incluso podremos “tomar prestados” otros vehículos. Pero las naves no serán de lo único que podremos tomar posesión, ya que D-Tritus tiene la rara habilidad de poderse convertir en otras personas, heredando sus habilidades. Así que aprovechándonos de ellas, y de los conocimientos de reportero de D-Tritus, deberemos deshacer este rompecabezas.
A nivel Técnico
"Scrapland" es un juego técnicamente completo, sobre todo en el aspecto gráfico. Sus diseños son algo de lo que sus creadores se pueden sentir muy orgullosos, puesto que son lo que más llamó la atención a American McGee (a quien le gustan los diseños algo peculiares). Además, el modelado es muy bueno, y cuenta con detalles excelentes, como los reflejos en los personajes (para algo son robots). No se quedan atrás los momentos en los que iremos en nave, que seguramente sea lo que más llame la atención del público. En cuanto a la música, son sonidos electrónicos que acompañan la acción, mientras que las voces están dobladas al castellano.
Conclusión
Tenemos muchísimas ganas de ver cómo responde la consola Xbox a la creación de Mercury Steam. En teoría debe funcionar tan bien como la versión PC, con el añadido de poder mejorar el control, uno de los pequeños errores vistos en PC, ya que un pad le queda mucho mejor a este juego que la combinación teclado y ratón. Así que esperamos con impaciencia el primer lanzamiento de Mercury Steam para consola (la mayoría de juegos españoles se limitan a PC, pero Xbox poco a poco gana terreno con los desarrollos españoles).
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