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Disfruta de la música en GameCube con tus monos preferidos.
Hasta el pasado año 2003, el universo de los monos más conocidos de Nintendo se encontraba en punto muerto. Si bien en la portátil Game Boy Advance DK y compañía hacían buenos números con las conversiones de la saga "Donkey Kong Country", en el cubo de Nintendo no habían logrado ninguna aparición notable. Recuperar a tales personajes era un objetivo principal para sus creadores, y como el género de las plataformas se encuentra realmente saturado (y más en las consolas Nintendo), la compañía optó por nuevos caminos. La idea que finalmente se llevó el gato al agua fue transportar el mundo de los monos al género de los simuladores musicales. Para ello se contó con la colaboración de Namco, quien ya tiene gran experiencia en el género gracias a su saga de tambores "Taiko no Tatsujin" (donde se tocan taikos, los tambores tradicionales japoneses). El objetivo de Nintendo era crear un producto similar a esta serie de Namco, pero con el universo de DK en el fondo, y con un periférico más apropiado para los monos que los citados taikos. Así nació "Donkey Konga", un juego que llegaría a las tiendas acompañado por el tarukonga, un periférico compuesto de dos bongós a modo de barriles. Su éxito en tiendas japonesas provocó que Nintendo aceptara lanzarlo en tierras occidentales, e incluso se pudo ver una expansión con nuevas canciones en el mercado nipón.
La historia que rodea a "Donkey Konga" es tan simple y efectiva como en todos los juegos de estos simpáticos monos. El mito cuenta que un día Donkey y Diddy se encontraron unos barriles, que instantáneamente llevaron al anciano Cranky. Haciendo gala de toda su sabiduría, Cranky les contó que eran unos bongós, utilizados para tocar música y pasarlo bien. Los dos jóvenes monos, entusiasmados por el invento, comenzaron a pensar en si podrían hacerse famosos (y ricos) tocando los bongós, así que se pusieron manos a la obra. Pero antes tuvieron que aprender a tocarlos, y a seguir el ritmo, para lo cual se les realizó un cursillo acelerado. Os dejamos una representación ficticia de cómo pudo haber sido el aprendizaje, examinar las fotografías, y memorizar los diferentes pasos.
 Primer Paso: Conseguir tu Donkey Konga |
 Tocar los bongós es fácil |
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 Hay que mirarlos con pasión |
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 ¿Queréis dificultad?, animaros con el modo Banana Special! |
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 Si estáis listos podréis hasta saludar |
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Jugabilidad
En principio, el videojuego se presenta como un simulador musical tradicional, recayendo todo el peso del producto en las canciones y el sistema de juego planteado por los chicos de Namco. Si bien normalmente los juegos de este género no tienden a sorprender con numerosas opciones, ni modalidades, sí es cierto que nunca es tarde para asombrar a los usuarios. En esta ocasión Namco ha incluido un sistema de juego original, modalidades varias para multijugador, y un sistema de recompensas quizá poco interesante. Pero comencemos por el principio, la utilización del original periférico creado para la ocasión. Los bongós cuentan con un tamaño considerable, ideal para colocar en nuestras piernas, pero suficientemente grande como para disfrutar de ellos mejor dejándolos en una mesa. Se compone de dos almohadillas en forma de barriles (izquierda, derecha), así como de un detector de sonido situado en el centro de las dos. Además, el periférico también incorpora un botón para que podamos seleccionar opciones y tomar decisiones en el juego sin necesidad de recurrir al pad tradicional. A la hora de sacar provecho a los bongós vamos a encontrarnos con un sistema muy sencillo, basado en cuatro movimientos distintos: bongó izquierdo, bongó derecho, ambos a la vez, y palmada. Las palmadas se detectarán con el sensor de sonido, por lo que no será problema, y al estar cerca de los bongós no necesitaremos golpearnos las manos con fuerza. Durante la partida se irán combinando los cuatro movimientos, en ocasiones de manera frenética, siendo nuestra misión, como es habitual, acertar el mayor número de veces que podamos. Volviendo a los bongós, la almohadilla cuenta con una precisión muy alta, por lo que no deberemos golpear con fuerza, sólo con pulsar apropiadamente servirá para marcar el movimiento. Gracias al detector de sonido, que nos permite realizar palmadas, el juego obtiene una característica única y original, distanciándose de otros simuladores vistos hasta la fecha. Además, esta posibilidad puede utilizarse para realizar partidas cooperativas, aplaudiendo un segundo jugador mientras el otro simplemente toca los bongós (divertido y más sencillo).
Si el sistema de juego es uno de los núcleos del producto, las modalidades disponibles son otro de ellos. En "Donkey Konga" se ha diseñado un gran número, aunque no cuentan con una variedad demasiado destacable. El modo principal será el de Músico Callejero, donde podremos tocar canciones a nuestra libre elección en varias dificultades, con el objetivo de ir recolectando monedas. Posteriormente, estas monedas nos servirán para visitar la ciudad DK (a través de simples menús), y comprar distintos extras de los que luego os hablaremos. Por su parte, el modo Desafío (uno o dos jugadores), se basa en introducirnos en un frenético Survival donde deberemos intentar tocar el mayor número de canciones seguido posible. No habrá descanso ni piedad, puesto que la computadora irá seleccionando los temas a su juicio, y nosotros tendremos que limitarnos a tocarlos sin parar para ir consiguiendo puntos. En Batalla Musical (dos jugadores) podremos enfrentarnos a un segundo jugador a modo de Versus, tocando notas especiales e intentando hacerlo siempre mejor que nuestro rival. Y finalmente se encuentra el modo Tú y tu Banda, donde hasta cuatro jugadores (si falta alguno toca la máquina) pueden formar una banda para interpretar canciones en conjunto. Como añadidos tenemos los monojuegos (tres distintos), en los que combatiremos a K. Rool, realizaremos malabares con plátanos, o escalaremos lianas recolectando fruta. Todos los monojuegos se realizan sacando partido a los bongós, tocándolos de una forma correcta, o siguiendo un "ritmo" (con los malabares), pero mirándolo fríamente, no aportan demasiado al conjunto general. Estos monojuegos se encuentran bloqueados, así como los niveles de dificultad alta o los sonidos especiales, que deberemos adquirir con las monedas del modo Músico Callejero visitando la Ciudad DK. Aquí también veremos récords o podremos cambiar las opciones del juego si así lo creemos conveniente.
Gráficos
Namco ha dotado al producto de unos gráficos simples, que como suele ser tradición, hacen acto de presencia en la mayoría de simuladores musicales disponibles en la actualidad. Mientras estemos tocando las canciones, observaremos un fondo 3D que se irá moviendo lentamente, sobre el cual estarán los distintos personajes (según el modo), tocando las palmas y los bongós, o bailando. Podremos ver a Donkey Kong en 3D sentado tocando, a varios monos de la serie (incluido Cranky) bailando, o al elefante recolectando las monedas que consigamos durante la canción. A nivel de efectos tampoco destaca nada notablemente, aparecerán indicaciones cada vez que realicemos un movimiento (bien, mal, perfecto), y la barra por donde pasarán las acciones se iluminará. Por lo demás poco especial, lo apropiado para un simulador musical sin mayores pretensiones. Se habría agradecido una representación 3D de la Ciudad DK, pero se quedará como una posibilidad para futuras entregas o expansiones.
Música & Sonido
Y finalmente hemos llegado al apartado más importante del análisis junto a la jugabilidad, y quizá el más polémico en esta versión PAL de "Donkey Konga". Si echamos un vistazo a la versión japonesa del juego, aparecida en el 2003, encontraremos un abanico de canciones realmente impactante, dotado de temas actuales y melodías muy apropiadas para el producto. Se trataba de una selección de temas donde encontrábamos openings de series de animación ("Hamtaro"), éxitos de grupos como Morning Musume o SMAP, y melodías de series o películas conocidas. También lucían grandes éxitos de intérpretes como Ayumi Hamasaki, lo cual era todo un incentivo para los usuarios japoneses. Por su parte, esta versión PAL incorpora una selección de canciones poco sorprendente, en la que los mejores temas ya han aparecido en otros simuladores musicales, o en su defecto son demasiado "habituales". Falta chispa actual, canciones reconocibles por parte del público infantil, y temas más animados de puro corte japonés, para un público minoritario. Entre los temas de la versión PAL encontramos "The Locomotion", "September", "Wild Thing", "The Impressions That I Get", "Dancing In The Street" o "Lady Marmalade", entre muchas otras. A nivel de canciones basadas en juegos tendremos la posibilidad de disfrutar con el tema principal de "The Legend of Zelda", la canción "Rainbow Cruise" del universo Mario, la melodía clásica de "Super Mario Bros", o varias pistas del mundo "Donkey Kong". Se echan de menos canciones secretas (que adquirir con las monedas), o melodías un poco más actuales. Acompañando a las canciones escucharemos los indispensables sonidos de los tambores, y de nuestras palmas.
Conclusión
Un buen inicio para Donkey Kong y compañía en el género de los simuladores musicales, pero algo escaso si lo miramos con los ojos más críticos. Se ha perdido la chispa de la edición japonesa, y aunque el juego cuenta con modalidades y extras, puede no terminar enganchando a quien no tenga amigos para disfrutar de las opciones multijugador. Por otro lado, el precio con el cual ha salido al mercado acompañado de los bongós, lo convierte en una compra muy recomendable con vistas a la próxima aventura de Donkey Kong (titulada "Donkey Kong Jungle Beat"), que también hará uso del periférico. Sólo queda ver si las ventas en Europa ayudan a que aparezca dentro de unos meses la expansión de "Donkey Konga", en la cual esperemos encontrarnos con canciones mucho más originales y actuales.
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