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No, no es Doom 3.
Eso es de lo que tuve que convencerme cuando ví las capturas de "Far Cry". En una de ellas se veía una especie de soldado mutante gigantesco con una definición de sombras y texturas a las que solo Id Software nos ha tenido acostumbrados durante su interminable época de marketing. Pero no es "Doom", ni tan siquiera "Half Life 2", que se han empeñado en hacernos vomitar ansias de juego. Los de Crytek, que saben que muchas veces el primero es el que se queda en ese puesto de honor de referencia a los juegos que hacen historia, no lo ha dudado más y nos desborda con este "Far Cry". Y desde luego, este marzo es histórico para todos esos personajillos movidos por procesadores gráficos rellenos de scripts, que les dicen qué tienen que hacer cada vez que interactúas con ellos.
Lo primero que encuentras al abrir los ojos, es una pistola en tus manos, y a ti sobre una lancha. El paisaje es hiper realista. Ves una isla gigantesca con una antena en lo alto y piensas "tengo que ir allí, pero cuántas cargas harán falta hasta que llegue". Y todo lo que ves es perfecto: las ondas y reflejos del agua, el fondo marino, los peces, las algas, el cielo, el sol, el rumor del mar, el relenti de la lancha, las palmeras de la isla moviéndose al compás del viento… así que decides guardar la pistola y darte un baño en las orillas de una isla paradisíaca. De paso, buscas defectos gráficos o algún bug o clipping, pero no lo encuentras. Ves como el cielo y la lancha se turbian conforme nadas más profundamente, y las ondas del agua los hace bailar. Cientos de pececillos nadan a tu alrededor, y la barra indicadora de tu oxígeno empieza a bajar. Por primera vez, sientes que estás ahí de verdad, y miras hacia la neblina marina temiendo que aparezca en algún momento un tiburón, ni si quiera lo pruebas, así que asciendes rápidamente. La lancha está algo lejos, y la ves balancearse sobre el agua. Pasas de ella y vas buceando hasta la orilla. Por fín tierra firme, que te recuerda que deberías llevar una pistola en la mano. Te inclinas en unos arbustos y sacas el hocico por un lado, no hay ninguna alarma. Coges los prismáticos de largo alcance que te gastas, y haces zoom hasta una pareja. Son dos tíos armados hasta los dientes, pero parecen estar tranquilos. Uno de ellos está pescando y el otro con sus cosas. Miras más hacia la derecha, y otro par hablan amigablemente, mucho más lejos puedes ver alguno más. Estudias el terreno decidiendo cómo entrar. Al volver a enfocar a los dos primeros, compruebas que el pescador sigue a su marcha, y su colega se pone a echar vistazos. De pronto, su vista se clava en donde estás tú, da un grito de atención y saca su arma. ¡No te has movido ni un pelo desde el principio!. Rápidamente te aseguras, y los de la derecha aún siguen hablando. Así que rodeas unas dunas para asomarte por otro hueco. Al mirar con los prismáticos, ves como los pescadores han llegado a la altura de los conversadores, le avisan del peligro, se agrupan y enseguida con los prismáticos en mano todavía, uno te avista ¡saca una granada y te la lanza!.
Has comprendido que este juego es diferente, no sólo por los gráficos, que nos tienen acostumbrados a sorprender en cada nuevo juego, sino en la jugabilidad, en la inmersión, en la realidad. Decir que es un juego de acción, no sería digno. "Far Cry" es un simulador de realidad, con un marco de acción. Si disparas en cierta zona, y te mueves oculto entre la maleza sin que te vean, comprobarás como un par se acercan, arma en mano, donde disparaste para comprobar qué pasa. Sorprende también, que tengan la misma distancia de visión que tu, o su capacidad de rodeo y ocultación entre la vegetación, para sorprenderte por detrás o aparecer encima de ti. Puedes coger las lanchas que ves por ahí, los camiones, los ala delta, los coches, disparar desde ellos, entrar desde cualquier punto de la isla, lo que da una idea de libertad sin precedentes. (¿te apetece ir nadando hasta alguna orilla lejana? Vale, pero cuidado, porque ellos te ven buceando bajo el agua). La física es de última generación, por primera vez, sientes que cada cosa tiene su peso. Los bidones apenas puedes moverlos, pero si explota algo cerca de ellos, salen despedidos, cayendo como losas, o rodando cuesta abajo machacando a cualquier soldado que pille por su paso.
Tras un rato subiendo la isla, decides echar un vistazo atrás. Ves un punto en el océano, es tu lancha balanceándose en el punto de partida (donde decidiste irte nadando). Ahora miras hacia arriba y ahí sigue la antena, ahora gigantesca, que viste al principio. ¡Dios mío! No era un fondo, sino que ha estado ahí desde el principio. Toda la isla es real desde el comienzo, cada árbol, cada estructura. Ya arriba, verás como desde las playas que no has "limpiado", te lanzan misiles que dejan una estela de humo, que no alcanzas a entender la primera vez que la ves. La visión es tan lejana, que puedes ver salir el misil 10 segundos antes de que estalle en tus narices.
Lo único que podría tacharse de negativo, es el hecho de que sólo se pueda guardar la partida automáticamente en ciertos puntos. Aunque, por un lado esto puede aumentar la dificultad exageradamente, le sigue dando esa sensación de realidad de "no puedo morir". Como decía al principio, el juego va a crear un antes y un después muy claros. Es tan real, que parece imposible ponerse a jugar a él, sin pasar antes por sus antepasados ("Doom", "Duke Nuken", "Half life" y "Call of Duty" con sus scripts) para asimilar que no juegas contra personas de verdad, sino que ha habido una evolución.
Mientras Id software y Valve siguen luchando por la soberanía, parece que han olvidado que en el mundo hay más de seis mil millones de personas, capaces de adelantarse a ellos. De hecho, "Far Cry" se ha adelantado.
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