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Los rebeldes de Red Faction vuelven con una nueva aventura, esta vez analizamos su versión PC.
Antiguamente, es decir hace apenas un par de años, lo más normal era que las consolas recibieran juegos de máquinas técnicamente superiores, como los PC, los Amiga o las recreativas, para que pudiésemos disfrutar de ellos tranquilamente en el salón de nuestras casas. Pero el increíble aumento de popularidad que han sufrido éstas ha hecho que sean los usuarios de PC los que tienen que esperar para conseguir los últimos hitos del videojuego. Y claro, con las conversiones hacia máquinas inferiores el reto consiste en mantener la esencia con unos recursos más limitados, pero si se quiere pasar un juego a un sistema superior hay que poner el producto a la altura. Pues bien, en THQ han decidido afrontar el reto y transformar su "Red Faction II" en un juego multiplataforma y no sólo para la consola negra de Sony. Para los que no lo recuerden, hace un par de años apareció "Red Faction", donde encabezábamos una revolución minera en Marte. La mayor novedad que trajo consigo el título fue su famoso motor GEO-MOD, el cual prometía una libertad inmensa a la hora de destrozar los escenarios, pero que también nos introdujo en una interesante trama con mucha acción. Ahora, y después de pasar por Playstation 2 hace algo más de medio año, nos llega esta versión PC con un GEO-MOD mejorado y más toneladas de acción. Veamos qué tal ha quedado.
La historia de esta segunda parte se basa ligeramente en los hechos acaecidos durante el primer "Red Faction", pero sin que importe lo más mínimo el haber disfrutado de la primera parte o no. Nosotros encarnamos el papel de Alias, un técnico en demoliciones que un par de años atrás robó para la Commonwealth las bases de la nanotecnología, aquella ciencia cuyas aplicaciones nos dieron más de un dolor de cabeza en Marte. Por desgracia, la Commonwealth no es un estado especialmente pacífico, si no que está dominado por el Canciller Victor Sopot, el típico político paranoico con grandes ansias de poder. Con esta nueva tecnología en sus manos, Sopot decide crear un nuevo grupo de super soldados modificados con nanotecnología. Un grupo demasiado poderoso, tanto que el propio Sopot decidió eliminarlos para evitar que ellos le destruyeran, pero Alias, que fue uno de los soldados modificados, junto a otros cinco supervivientes se unen bajo el nombre de "Red Faction" para a derrocar al dictador y liberar al país de su cruel mandato.
Jugabilidad
Aunque no es especialmente original, la nueva historia lleva la acción a la Tierra, con lo que dejaremos atrás las claustrofóbicas minas marcianas y pasaremos a combatir en claustrofóbicas oficinas combinadas con algunas fases de acción urbana. Respecto al control, pronto descubrimos que la historia es una fachada con poca consistencia tras la que se oculta un juego para los que tienen el gatillo fácil. De entrada, toda la historia se desarrolla con el clásico sistema de objetivos y situaciones predeterminadas, con lo que no hay que preocuparse lo más mínimo en quedarse atascado, si no de poder ir llegando de un objetivo a otro. Una vez liberados de este peso, el juego tiene un montón de armas, con la peculiaridad de que algunas de ellas podemos llevarlas de dos en dos al mejor estilo de las películas de acción, con lo que mientras vaciamos cargadores con una vamos recargando la otra para no dejar de disparar ni un segundo. Si a esto le sumamos el motor GEO-MOD, que nos permite hacerle todo tipo de perrerías al escenario, que nuestra barra de vida es bastante amplia y que la munición no escasea, podemos lanzarnos a disfrutar de enfrentamientos con el mejor sabor arcade. Pero como si nosotros mismos no fuéramos suficiente para hacer morder el polvo a los enemigos, "Red Faction II" nos asigna un compañero durante algunas secciones. Dentro de nuestros colegas encontramos francotiradoras, asesinas silenciosas, amantes de los vehículos y amigos de las armas de destrucción masiva. Si bien nuestros compañeros cuentan con una IA más que decente y son de gran utilidad, alguna vez quedarán en mala posición bloqueándonos el paso, lo cual no resulta divertido cuando nos caen tiros desde todos los lados de la pantalla.
Dentro de los viejos conocidos de la primera entrega tenemos a los vehículos, y es que antes de que "Halo" pusiera de moda el darse un paseito en medio de tanta balasera, el "Red Faction" original ya nos permitía subirnos a un par de cacharros para hacer más amena la historia. Por desgracia, esta vez tenemos menos libertad con ellos, ya que nuestra misión en éstas zonas será la de artilleros, mientras que del control se encarga nuestro compañero Shrike, dejando la cosa en un shooter sobre raíles sin mucho misterio. Afortunadamente aun podremos entretenernos un rato con el mini submarino y la armadura móvil, los cuales sí están totalmente bajo nuestro control. Los puntos negros en este modo de juego, aparte de lo lineal que es, son la degeneración que va sufriendo la IA según superamos fases, y la carencia de sorpresas en el diseño de niveles. Si bien el diseño se puede justificar como una manera de intentar que la gente aprecie el GEO-MOD pero sin abusar de su utilidad, lo de la IA es menos comprensible. En los primeros niveles nos enfrentamos a formas de vida humanas, con o sin armadura, pero humanas, que reaccionan huyendo cuando reciben muchos impactos, ocultándose y reagrupándose. Pero al avanzar comenzamos a encontrarnos con criaturas mecánicas, que cuentan con una resistencia superior a la de nuestros oponentes humanos, pero con una inteligencia similar a la de una piedra, con lo que los combates pierden toda su gracia quedando en un intercambio de disparos para ver quien cae antes. Por desgracia, el modo historia es realmente corto y un jugador algo experimentado no necesitará de más de diez horas para hacérselo enterito, más aun si le sumamos que el propio juego nos autosalva la partida al pasar de una sección a otra, una herencia de la versión para PS2 que aparte de romper el ritmo de la acción hace las cosas demasiado fáciles.
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