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Nintendo prepara la salida de su nueva Gameboy Advance.
El pasado 7 de enero Nintendo nos sorprendió a todos con el anunció del que será el cuarto rediseño de su exitosa Gameboy, la consola más vendida de la historia con más de 120 millones de unidades desde que apareciera la Gameboy original en el ya lejano 1989. Pues bien, desde el pasado día 14, los japoneses ya disponen de esta nueva maravilla del hardware, y cuando queda poco más de un mes para su lanzamiento en Europa es el momento de ver qué trae de nuevo la Gameboy Advance SP.
Novedades de diseño
Lo primero que nos sorprende de la Gameboy Advance SP en un primer vistazo es su renovado diseño. Una vez más, Nintendo opta por el concepto de portabilidad total que ya hiciera triumfar sus Game & Watch a principios de los 80, y nos presenta una consola plegable al estilo de muchos de los teléfonos moviles más actuales. Cerrada, la SP es una preciosa caja de sólo 84,6 mm de largo por 82 mm de ancho y sólo 24,3 mm de fondo. Para que os hagáis una idea, es apenas unos milímetros más grande que las fundas protectoras de los juegos de GameGear, o por citar algo un poco más cotidiano, el tamaño de una cartera masculina. El exterior de la consola está muy cuidado, lanzándose en Europa en color plata, azul o negro, todos ellos con acabado metalizado.
Una vez desplegada la SP queda dividida en dos partes. En la superior nos encontramos con una maravillosa pantalla TFT de 40,8 mm de alto por 61,2 mm de ancho, o lo que es lo mismo 2,9 pulgadas. La pantalla en si no presenta ninguna mejora respecto a la de Gameboy Advance, con la que comparte tamaño, cantidad de colores en pantalla (32.000) y resolución (240 x 160 pixels), pero al fin Nintendo ha hecho realidad el sueño de muchos jugadores a lo largo y ancho del planeta. Jugar a sus juegos de Gameboy en cualquier lugar y a cualquier hora. Desde su aparición, las Gameboy han tenido en su contra la ausencia de retroiluminación en sus pantallas, lo que impedía jugar en lugares oscuros o con poca luz, a no ser que compráramos alguna luz externa, solución bastante aparatosa en la mayoría de los casos. Con la Advance el problema aumentó, ya que si bien todo el mundo esperaba que fuera retroiluminada, Nintendo lo que hizo fue ofrecer una pantalla más oscura para ahorrar batería y descartó la iluminación por considerarla aún demasiado costosa. Con lo que los usuarios se vieron obligados a comprar diversas lucecitas extras, con resultados no especialmente buenos ya que el cristal de la pantalla refleja la luz, o el kit "Afterburner" fabricado por Triton Labs que permite retroiluminar la consola pero a costa de abrirla, con lo que perdemos la garantía, y requiriendo algo de maña y conocimientos de electrónica por nuestra parte. Afortunadamente ya podemos olvidarnos de todo esto, y es que la mayor mejora de esta versión SP es la inclusión de retroiluminación de serie gracias al uso de un sistema similar al de los teléfonos móviles, con lo que la falta de luz ya no será impedimento para llevárnosla a cualquier sitio.
Control y baterías
En la parte inferior de la SP también encontramos jugosas novedades. El primer cambio ha sido la posición de los botones, adaptados al formato vertical que ahora ofrece la máquina y que los coloca de manera similar a como estaban en las viejas Gameboy, aunque ahora son ligeramente más pequeños. Los gatillos L y R también han tenido que ser rediseñados y ahora tienen la mitad de tamaño, lo cual no agradará a todos por igual, quedando en la parte trasera superior. Otro que también ha cambiado es el control de volumen, que de ser una ruedecilla en anteriores modelos, ha pasado a ser deslizante. Y el último en llegar ha sido el botón que nos permitirá conectar y desconectar la iluminación de la pantalla, sin importar si estamos o no jugando, y que se encuentra en la parte superior, inmediatamente debajo de la pantalla. Gracias a esta posibilidad podremos alargar el tiempo de juego que nos permite la nueva batería recargable que incorpora la Gameboy Advance SP. Basada en Ion-Litio se recarga en tan sólo 3 horas y nos permite hasta 10 horas de juego ininterrumpido con iluminación, que se transforman en 18 horas si no la usamos. Según los datos facilitados por Nintendo, la batería tiene un tiempo de vida aproximado de 300 cargas, es decir, unos 3 años durante los cuales ya podemos ir olvidando el tener que comprar pilas nuevas. Otra ventaja de este nuevo sistema es que podemos recargar la consola mientras continuamos jugando, pero ahora siempre habrá que tener un enchufe cerca, ya que con la batería descargada no tenemos la opción de ponerle pilas.
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